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Fecha de Estreno Ya a la venta Género accion/aventura En tan sólo unos cuantos años de la década de los setenta, el polvo de cocaína pasó de ser una droga ilegal semidesconocida a convertirse en un negocio internacional que movía millones de dólares, levantaba y destruía naciones enteras. Casi todo el mundo sabe que el auge del negocio de la cocaína fue posible por la acción de una red de todopoderosos cárteles colombianos que quisieron hacer dinero a cualquier precio. Lo que ya no es tan sabido es el hecho de que los capos colombianos contaron con un contacto norteamericano que les prestó una ayuda inapreciable: George Jung, un chico normal de un pueblo norteamericano normal que un día decidió hacer realidad su propia versión del Sueño Americano : ser el primer norteamericano en montar un negocio de importación de cocaína a gran escala, utilizando su talento empresarial para ofrecer a sus clientes -jóvenes universitarios, profesionales de alto nivel y la elite hollywoodense- un nuevo tipo de viaje . En poco tiempo, Jung se encontró nadando en dinero, viviendo en ese mundo soñado por muchos en el que todo está permitido. Sin embargo, George nunca alcanzó su deseo más preciado: un amor que nunca le fuera arrebatado. ¿Cómo llegó a convertirse aquel muchacho tan corriente en el hombre de confianza de Pablo Escobar, en el hombre que desempeñó un papel fundamental en el negocio de importación de cocaína al territorio estadounidense durante los años setenta y ochenta? Blow nos desvela la estremecedora historia real de George Jung, su ascenso y su caída, la historia de un hombre que invirtió todo su ingenio, toda su ambición, todo su valor y toda su pericia en un empeño que finalmente le perdió por avaricia. La película también expone el lado oscuro del glamour y el oropel de los años setenta, con su minucioso examen de ese mundo de contrabando, de viajes clandestinos, de negociaciones implacables, de ejecuciones brutales, de grandes operaciones de blanqueo de dinero y de guerra desatada con aquel sistema judicial que cerró los ojos al engranaje. |